Llevas pensando tiempo en esto, ¿o no? El mundo de las bodas te ilusiona de una manera que hace tiempo que nada más lo hace. Sabes que se te daría bien. Probablemente has visto a otras mujeres montar sus negocios organizando bodas y, en el fondo, piensas: ¿por qué yo no?
Puede que hayas dado algunos pasos. Puede que hayas hecho alguna formación. Puede que hayas estado publicando en Instagram esperando clientes. Puede que hayas organizado una boda o dos, quizás gratis, porque alguien te ha dicho que es lo que tienes que hacer para construir un portfolio.
Y los clientes siguen sin llegar. O cuando lo hacen, no quieren pagarte prácticamente nada.
Y dentro de ese esfuerzo y silencio, la duda de si «esto realmente es para mí» ha empezado a ser cada vez más ruidosa.
Te lo diré solo una vez: Sí es para ti.
Pero no basta con tener compromiso, pasión o talento. Lo que falta es algo que a nadie de esta industria le gusta decir en voz alta: la mayoría de formaciones de wedding planner te enseñan simplemente a organizar una boda. Nadie te enseña a construir un negocio.
Te enseñan a producir un día de boda, a coordinar a los proveedores, a llegar a la ceremonia sin que nada salga mal. Lo que no te enseñan es que necesitas pensar y operar como Wedding CEO:
Posicionarte, definir tus precios, atraer al tipo de parejas que quieres, cerrar la venta, y construir algo que pueda crecer de un año a otro.
Sin esta parte, todo lo demás (la formación, las bodas gratis, las publicaciones, la espera) no crea un negocio. Crea agotamiento.
La mayoría de wedding planners creen que el camino es este: primero me formo, luego monto mi empresa. Termino el curso, hago prácticas, consigo experiencia, y cuando me sienta preparada, empiezo.
El problema es que ese momento de «ya estoy preparada» casi nunca llega. Porque siempre falta algo. Más experiencia, más fotos, más bodas. Y mientras tanto, la empresa no avanza.
Montas tu empresa mientras te formas. Cada fase que completas se implementa de inmediato en tu negocio real. Cuando terminas, no tienes una formación hecha. Tienes un negocio funcionando.
Y no, para eso no necesitas haber trabajado antes en bodas, ni hacer prácticas con otra wedding planner, ni hacer bodas gratis para ganar experiencia y tener tus propias fotos antes de poder conseguir tus primeros clientes de pago.
Lo que necesitas es un sistema completo que te dé:
Mis alumnas empiezan cobrando entre 2.500 y 3.000 euros por boda. No porque tengan más experiencia que nadie. Porque saben construir una oferta que hace que la pareja deje de mirar el precio y empiece a imaginarse su boda.
15 bodas al año a 3.000 € son 45.000 €. Eso es lo que significa «vivir de las bodas» en números concretos. Sabela hace 19.
Esta es la fase que la mayoría de las wedding planners se salta. Van directas a la cuenta de Instagram, al logo, a la web, y después se preguntan por qué nada está funcionando. Antes nada de eso, hay una pregunta que tiene que estar clara: ¿quién eres tú como profesional, y a quién exactamente quieres servir?
Pero no de una forma genérica y teórica. Sino de una manera específica, aterrizada y extremadamente clara, de tal forma que cada decisión que tomes a partir de aquí tenga una dirección detrás.
En esta fase vas a obtener esta claridad. Vas a ver el tipo de bodas que podrías crear y vas a elegir el tuyo. Defines el tipo de parejas alrededor de las que quieres construir tu negocio. Identificas lo que te convierte en la opción adecuada para ellos en concreto, en lugar de ser una wedding planner más
Y luego lo hacemos real: eliges el nombre de tu negocio, das los primeros pasos legales para hacerlo oficial, y empiezas a construir la base que aguantará todo.
Al final de esta fase siempre hay algo que cambia en cada una de las alumnas. Dejas de sentirte como alguien que QUIERE ser wedding planner, y te empiezas a sentir como alguien que ya lo es.
Aquí es donde tu empresa empieza a existir en el mundo, y donde se define lo que puedes llegar a ganar con ella.
Decides exactamente qué vas a vender: tus servicios, tus paquetes, la forma específica en que vas a trabajar con las parejas. Aprendes a estructurar una oferta que sea rentable desde el principio, no algo que suene bien, sino algo que funcione financieramente para ti. Y aprendes a ponerle precio, no adivinando, no mirando lo que cobran otras profesionales y rebajándolo a la mitad por miedo, sino calculando lo que tiene sentido para la empresa que estás construyendo y para el mercado al que te diriges.
Después construyes la cara de tu empresa: tu identidad visual, tu web, tu presencia online. La versión de ti con la que las parejas se encuentran antes incluso de conocerte en persona.
Cuando esta fase termina, algo que antes te incomodaba se vuelve simple. Alguien te pregunta a qué te dedicas: lo explicas con claridad. Alguien te pregunta cuánto cobras: lo dices sin pestañear. Alguien te pregunta por qué deberían elegirte: tienes una respuesta honesta, específica y naturalmente convincente.
Esa seguridad, la que viene de saber exactamente qué ofreces y por qué vale la pena, es lo que hace que las parejas confíen en ti antes incluso de que empiece la reunión.
Esta es la fase en la que te conviertes en wedding planner. No una que se sabe la teoría. Una de verdad.
Aprendes a producir una boda de principio a fin: cómo construir el timing de producción, cómo desarrollar el concepto visual y el diseño, cómo gestionar la relación con cada proveedor, cómo coordinar el día para que todo salga como tiene que salir, y para que cuando algo no salga, sepas exactamente qué hacer.
Trabajas con los documentos, las plantillas y los sistemas reales que usan las wedding planners profesionales, porque tener las herramientas correctas es lo que te permite llegar a tu primer proyecto no como alguien que va figurando sobre la marcha, sino como alguien que sabe.
Esto es lo que quiero que entiendas de esta fase: la confianza no es algo que solo llega con el tiempo. Llega cuando estás bien formada y bien equipada. Al final de esta fase tendrás ambas cosas. Y esa confianza no solo te hace mejor en el trabajo. Te hace mejor vendiéndolo, porque las parejas la notan en el momento en que están en la misma sala contigo.
Todo lo que has construido en las cuatro fases anteriores te ha estado llevando hasta aquí.
Tienes una empresa con una identidad clara y una base real. Tienes una oferta que sabes explicar y un precio que sabes defender. Tienes las habilidades para entregar una boda de manera profesional desde el primer día. Tienes las estructuras para gestionarlo todo sin caos.
Ahora aprendes a llenar tu agenda.
Aprendes las estrategias específicas que hacen que las parejas correctas lleguen a ti, las que están buscando exactamente lo que ofreces y están listas para pagarlo como se merece. Entiendes el proceso de venta desde el primer punto de contacto hasta el contrato firmado: qué decir, cómo decirlo, cómo manejar las preguntas y las dudas, cómo cerrar.
Y practicas ir a esas primeras reuniones no con nervios e improvisación, sino con un plan claro y la calma que viene de haber hecho la preparación.
Muchas alumnas cierran su primera boda antes de terminar esta fase.
Te vas con un plan: las acciones exactas, en el orden correcto, que empiezan a llenar tu agenda con las parejas con las que realmente quieres trabajar.
Septiembre es estadísticamente uno de los meses más importantes para las contrataciones de bodas. Las parejas que aprovechan las vacaciones de verano para comprometerse, vuelven y su primer paso es contratar a su wedding planner.
Si empiezas ahora, llegas a Septiembre con un negocio que está listo y esperándolos.
Esta edición de junio incluye 7 sesiones en directo con Karen durante 7 semanas consecutivas. Esta estructura y el nivel de acceso directo, no existen en ninguna otra edición. Cuando esta edición se cierra, se cierra.
Dentro de la opción VIP, nunca haces esto sola.
Ninguna semana, ningún módulo. Cada vez que te encuentres un obstáculo o dudes acerca de una decisión, tienes un sitio al que llevarlo.
Durante 12 meses.
Llevo 16 años en el mundo de las bodas. Los últimos 10 formando a mujeres que querían construir su empresa de wedding planner, tanto desde cero como después de meses intentándolo sin resultados.
Esta metodología la construí dirigiendo mi propia empresa.
Es el sistema paso a paso que yo deseaba que existiera cuando empecé, diseñado para que nunca tengas que resolver la parte empresarial por tu cuenta, y para que nunca llegues a tu primera reunión con una nueva pareja sin saber exactamente qué hacer.
Más de 150 wedding planners en España, Europa y Latinoamérica han construido su empresa con esta metodología.
"Cuando conocí a Karen ya tenía mi empresa montada y 8 bodas contratadas, pero no tenía ningún proceso. Con ese volumen de bodas estaba empezando a ser difícil trabajar. Conocer a Karen me ha dado muchísima tranquilidad: aprendí a establecer procesos, a trabajar con metodología, y pude triplicar el número de bodas teniéndolo todo bajo control, sin miedo a perder información o de que se me pasen cosas."
Noemí Català, My Eventi
"Karen ofrece la mayor formación en Wedding Planner que existe. Hablo desde mi experiencia, y habiendo pasado por distintas formaciones, por eso recomiendo a todas aquellas personas que se quieran formar en este mundo maravilloso, que lo hagan de la mano de Karen. Es muy profesional, cercana y está continuamente aprendiendo cosas nuevas que nos trae a la formación para estar a la última en este sector".
Marta Amador
"Lo que más me gustó es cómo todo nos lo hacías ver tan fácil, lo que a mí me hubiera costado meses, incluso años, en descubrir nos lo resumiste en unos meses. Admiro mucho tu trabajo y sobre todo tu cercanía y tu paciencia".
Mariam Ball
"Este año he tomado dos de las mejores decisiones de mi vida. Una, formarme como wedding planner. Dos, que fuera con Karen".
Lorena Escudero
"Me he formado en diferentes academias, pero sin duda con Karen es cuando empecé verdaderamente mi negocio como wedding planner. Estando en su curso ya firmé mi primera boda. Me daban miedo los cobros, cómo tratar a los clientes y mil temores más. Pero ella me dio las claves fundamentales. Gracias a Karen, pude decir adiós a mi jefe. Tengo una empresa rentable y a día de hoy sigo trabajando de ello."
Lidia Cañellas, Lidia's Events
"Formarme con Karen de My Wedding Planner Academy ha sido una de las mejores decisiones que he tomado. Me inscribí en su curso después de horas y horas de búsqueda. La inversión terminó siendo un gran éxito ya que con los conocimientos y valores que obtuve con Karen me convertí en wedding planner y cree mi propia empresa. Pero lo más sorprendente, es que los objetivos marcados se cumplen y tu empresa comienza a ser rentable. Si quieres cumplir tu sueño no dudes en formarte con Karen de My Wedding Planner Academy."
Elsa de Armas
"De todos los cursos en los que he participado, los que he tomado con Karen de The Wedding Planner Academy, han sido los más completos. No solo nos da herramientas para ser buenas wedding planner, sino también de cómo crear estrategias para llegar a tu cliente ideal, estrategias para tener un negocio rentable, conocimiento técnico de programas que facilitan nuestro trabajo, así como la interacción con el cliente".
Kiana Franco (Puerto Rico)
No es necesario. La certificación está pensada tanto para quien empieza desde cero como para quien ya ha dado algún paso pero no consigue resultados constantes. Si quieres ser wedding planner, montar tu empresa y conseguir tus primeros clientes sintiéndote acompañada en cada paso, esta es tu certificación.
Por supuesto. Si ahora mismo tienes dudas entre las dos modalidades, te recomiendo empezar por el acceso estándar, avanzar, poner en práctica lo aprendido y ver resultados reales. Cuando sientas que es el momento de dar el salto al VIP, solo tienes que escribirme y te explico cómo hacer el cambio paso a paso.
No hay costes ocultos. El precio que ves es el único pago que harás a My Wedding Planner Academy. Ahora bien, montar una empresa real conlleva ciertas inversiones externas: branding, web, gestoría, herramientas digitales. Dentro de la certificación aprenderás cuándo invertir en cada una y cómo hacerlo de forma estratégica. El único coste adicional dentro de la propia certificación es el proceso de obtención del título, en caso de que optes por el acceso estándar y decidas presentarte cuando estés lista.
Al terminar tendrás todas las herramientas, conocimientos y recursos para crear y estructurar tu empresa: sabrás qué servicios ofrecer, cómo calcular precios rentables y cómo presentarte con profesionalidad. Los resultados dependen de un solo factor: que pongas en práctica lo aprendido. Yo te doy el método, la estrategia y el soporte. Tú pones la implementación.
Con unas 3 o 4 horas semanales podrás avanzar sin problema. Las lecciones están grabadas, así que puedes organizarte a tu ritmo y seguir tu propio calendario sin estrés.
Porque aquí no solo aprendes a organizar bodas, sino a montar un negocio rentable. Aprenderás la parte estratégica, empresarial, de marketing, procesos y digitalización, y además contarás con plantillas profesionales, agentes de IA y acceso de por vida. No te enseño a soñar con tener una empresa de wedding planner, sino a crearla paso a paso.
No. La certificación no incluye prácticas en otras empresas de wedding planner, y no las necesitas. Lo que sí incluye son todos los procesos, plantillas y materiales para que cuando llegue tu primer cliente puedas trabajar con la seguridad y la profesionalidad de alguien que lleva años en esto. Muchas de mis alumnas consiguen sus primeras bodas antes de terminar la certificación, sin haber hecho prácticas previas.
No pasa nada. Todas las sesiones se graban y se suben a la plataforma, para que puedas verlas cuando quieras.
Tendrás acceso de por vida al programa, mientras este siga existiendo, incluyendo todas las actualizaciones que haga en el futuro.
Por supuesto, es tu empresa y tú decides. Yo siempre te recomendaré las que conozco y sé que funcionan. Lo único que puede pasar es que si decides usar una herramienta que no conozco, no pueda ayudarte con ella.
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